domingo, 9 de octubre de 2011

lunes, 3 de octubre de 2011

Las manos de la amatxi





Escucha abuela,
hace ya mucho tiempo que viniste al mundo,
y en tu interior has pasado muchas preocupaciones.
Al contemplar con mi fina mirada esas queridas manos arrugadas,
me viene un temor de que pronto tendrás que dejar este mundo.





He visto en todo el mundo a otras muchas “amatxis”,
Señor, por favor, que me perdonen hoy lo que digo,
que tus manos, “amatxi” mía, no se agarroten nunca,
pues éste tu nieto tanto ama las caricias de esas manos arrugadas.


Mi “amatxi” en todo el mundo ¿acaso tendría una igual?
estoy dudando de que alguna vez hubiese tomado un descanso,
ahora se le han envejecido las manos,
y sus venas azules las tiene ahí a la vista,
no es de extrañar... ¡tanta labor han hecho!





El mercado de Santo Domingo (Pamplona)


Su origen data del 4 de julio de 1565, en que el Regimiento acordó: "se tome la huerta de Antón Caparroso y sus herederos, toda o lo que fuese necesario para hacer plaza y en ella las carnicerías, porque estén todas juntas y los tendidos para los corderos".Así es como comenzó el mercado general de la Ciudad, en el que a excepción de la fruta que se vendía en la Plaza de Arriba (Plaza Consistorial), se podían comprar toda clase de alimentos.
El poema de Bernardo Arzate refleja a las claras aquello que nos podemos encontrar en un mercado.

 La gente camina embelesada, 
mirando productos en las mesas; 
hay tanta información en las cabezas, 
que muchos terminan no comprando nada. 


 mas, el simple hecho de pasear por el mercado, 
relaja al comprador y al visitante; 
algunos deciden por pescado, 
otros prefieren un calmante. 


 Se ve el chapotear de las sandalias, 
el colgar de las bolsas en la mano; 
algunos van y compran dalias, 
otros un árbol de manzano. 


Los manteados se extienden ampliamente, 
para dar protección del sol o lluvia, 
algunos atraen así a la gente: 
"compre mis productos linda rubia!". 

Cuando de nuevo vayas al mercado, 
disfruta una cultura aun conservada, 
donde mas de uno se ha esmerado, 
en darte una sonrisa, aunque no compres nada! 

domingo, 2 de octubre de 2011

El árbol de los exámenes


Aquí os presento a uno de mis talismanes. Es un árbol sí, pero ¡qué árbol! Siempre lo miré con buenos ojos. Me gustaba, me imagino que será porque todos los días para dirigirme a clase pasaba por su lado y al final ya saben, el roce hace el cariño... Pero su historia dentro del mundo de mis amuletos se remonta varios años atrás.
Todo comenzó una mañana de mayo cuando me disponía a realizar un examen de Historia del Arte. Lo cierto es, para que nos vamos a engañar, que a quien escribe estas líneas no es el arte lo que le entusiasma, por tanto no es de extrañar que su estudio lo haga menos todavía. Había llegado el día del examen y un servidor no lo llevaba suficientemente preparado. Convencido de que el suspenso sería la nota predominante me senté delante del folio con el temblor en las piernas propio de quien no conoce la materia y suspiré profundamente antes de darle la vuelta. En ese momento la suerte se hizo mi aliada. Los pocos temas que me había estudiado eran los que componían el examen, no me lo podía creer. El resultado, lógicamente fue gratamente satisfactorio. Pero mayor fue mi satisfacción cuando me dí cuenta de que en el bolsillo del pantalón llevaba la hoja del árbol que veis en imágenes y que justamente esa mañana había cogido con rabia lamentándome por no haber estudiado lo suficiente. Siempre he sido una persona muy supersticiosa, así que la "culpa" de todo lo que sucedió aquella mañana se la eché a ella. Desde entonces, cada vez que realizo un examen nunca puede faltar en mi bolsillo una hoja de este árbol.